Traurig für meinen Deutsch

El sábado tuve mi primera clase de alemán. El curso propiamente dicho empezó el martes y siguió el jueves, por lo que era la tercer clase y me encontré algo perdido. ¿Alemán? ¿Ahora al pibe se le dá por aprender alemán? No es que se me dió así como así. Paso a explicar por el principio, que es por donde se suele empezar.

En mi universidad existe un programa de becas para realizar un proyecto de investigación en Alemania. Hace un tiempo presente susodicho proyecto junto con una pila de formularios y certificados de requisitos cumplidos. Si bien todavía no tengo aprobado el proyecto es condición, por razones obvias, saber alemán al momento del viaje. Dicho viaje sería en algo más de dos años, por lo que hay que aprender alemán en este plazo.

Por suerte, la misma universidad provee el curso (de momento gratis, después tendrá un costo mínimo según dicen), el cual es intensivo. Muy intensivo. Se trata de 8 horas de puro clase germana a la semana: Martes y Jueves durante 2 horas cada vez, completando con otras 4 el sábado. Durante los días de semana, en el horario del curso, me dedico al curro (como le dicen los españoles al trabajo), así que se me complica ir. Esto último tendré que hablarlo con mi jefe en esta semana, porque si algo quedó claro el sábado, es que no puedo faltar ni una clase más si pretendo llegar a los objetivos del curso.

Semestre atareado será este en lo académico. Veremos como va.