LaTeX y Graphviz - elogio a la planicie textual

Por cuestiones laborales (y por inclinaciones personales) ya hace un par de semanas que he decido cerrar el monstruo OO.org y escribir unos documentos en LaTeX . Siempre queda bien en el ego-geekismo saber LaTeX. Y no es difícil, es más, fue el inicio de un grata aventura repleta de ventajas.

Ahora puedo compartir documentos con otras plataformas (alcanza con que tengan un editor de texto) y tener una versión en PDF o HTML de mis escritos de manera rápida y elegante. Pero lo que más me gusto es su característica más obvia y evidente: el texto plano. Al ser sencillamente texto, puedo meter documentos en controladores de versiones como SVN y manejarlos como si se tratara de cualquier fuente, al tiempo que los comparto con otras personas sin importar la plataforma que usan.

LaTeX, obviamente, no es el único en tener esta hermosa cualidad. Aquí la segunda parte.

También las necesidades laborales me obligaron a dibujar grafos. Estos debían ser sencillos y generados automáticamente con scripts. Fue como conocí Graphviz (el comando dot en particular) y su interminable lista de herramientas. Un sublime pedazo de software que parecería pensar por uno. Para muestra basta un botón holamundero:

echo “digraph G {Hello->World}” | dot -Tpng >hello.png

Y así tan complicado como uno quiera. Se pueden hacer globos y flechas de muchas formas y colores. Y la documentación es excelente.

Sin duda, tendré que usarlos más. Y en breve espero agregar a la lista MagicPoint para armar un par de presentaciones en estos días. Veremos como me va con él.

Como conclusión, el texto planto se fue perdiendo en nuestra trajinada vida informática, mientras lo catalogamos de feo y poco manejable. Sin embargo es inmensamente práctico y escriptiable; es usado por muchos sistemas informáticos en sus niveles más bajos y clásicos, lo que demuestra su vigencia. He aquí un homenaje a él, el portable, claro y versionable texto plano.